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El
Consejo Regulador vela por el cumplimiento de unas rigurosas normas
en cuanto a la calidad se refiere. Dichas normas establecen que
el azafrán debe ser de la última cosecha, presentándose
al consumidor únicamente en hebras, nunca molido. De esta
manera se intenta evitar cualquier tipo de fraude.
Sus características organoelépticas ofrecerán
un producto con un aspecto flexible y aunque resistente, un color
rojo brillante en sus hebras, y un aroma intenso, seco y penetrante.
El poder de coloración se establece en un mínimo
de 200 unidades.
Una contraetiqueta numerada en cada envase garantiza que los azafranes
que ostentan la Denominación de Origen cumplen todos los
requisitos establecidos.
 
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Busque
ésta etiqueta
(Etiqueta numerada de la D.O.)
El consumidor
y distribuidor debe reconocer ésta etiqueta ya que es la
única que garantiza que el azafrán envasado y denominado
como MANCHA, procede realmente de ésta región y
no de otra procedencia.
Existen algunos comercializadores de azafrán que no cumplen
con la normativa vigente y etiquetan el azafrán de procedencia
griega o Iraní como Azafrán Mancha.
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